Si aun no se han enterado de lo que condeno es que soy tan culpable como los periódicos sensacionalistas que pintan las estadísticas de encuestas populares (en las que no participa el pueblo) con números psicológicamente trucados, mientras el de la acera de enfrente imprime como le da la real gana las declaraciones del político del periódico anterior. Tan culpable como los que lanzan palabras grandes para destapar una aguja minúscula y salpican a todo el pajar y se van tan anchos de espalda que dan sombra a una masa de seguidores que terminan de hostigar a los inocentes que no son responsables de que el infractor se disfrazase de inocente entre ellos. Tan culpable como los que tardan milésimas de segundo para atacar a su enemigo cuando el sol brilla en su frente pero que cuando lo enfocan a él pide pírdula y esconde sus armas para dar pena.
Yo por mi parte no tengo ningún interés político ni económico para recriminar a toda esta gente su actitud, solamente quiero defender mi dignidad de lector y ponerme a prueba como escritor. No acuso a nadie en concreto ni marco a los mediaos de comunicación como un sector denigrado solamente digo que existen ciertas manzanas podridas en la cesta. Tampoco le declaro la guerra a los que no opinan como yo, porque no afirmo solamente doy una opinión. Por lo que, si leyendo esto a alguien se le han puesto las orejas rojas y ha resoplado por cada una de mis acusaciones habré fracasado, sólo seré otro 007 bajo las ordenes de la corona de la multimedia porque si de algo soy culpable es de ser otro eslabón en la cadena de personas que cantan sus quejas y problemas pero que no somos capaces de actuar.


