Siempre me ha encantado la lectura, aunque nunca haya sido un gran lector me fascina la capacidad que tiene la literatura para enseñar, entretener y estimular los sentidos y las ideas. Puede que mi falta de hábito se deba a que soy un lector muy lento, no es que literalmente lea despacio sino que me distraigo fácilmente y muchas veces debo releer un párrafo porque aunque haya leído perfectamente lo que pone no me enterado de lo que dice. Y a esto hay que añadir la somnolencia que me produce la relajación de una tranquila lectura. Al final, un escueto libro de viaje puede llevarme meses para digerirlo bien del todo. El último libro que he leído, y que en realidad sigo leyendo porque aun no he acabado, se llama Filosofía y Baloncesto editado por JERRY L. WALLS y GREGORY BASSHAM. Llevo tiempo queriendo recomendarselo a todos, especialmente tras haber leido un capítulo muy interesante en el que analiza seis claves en las que suelen coincidir e insistir todos los libros que tratan el gran reto del exito. Para dejarles el gusanillo
me gustaría resumirles este capítulo que resume en realidad casi todo el libro.
-La meta.
Para empezar, empecemos por el principio. Todo reto consiste en un objetivo, sin meta no hay carrera. El objetivo es el principal factor de motivación porque es aquello que anhelamos, lo que no tenemos y que queremos o necesitamos. Todos vivimos en una realidad pero esta nunca va ser perfecta, siempre faltará algo, siempre vamos a querer buscar algo mejor, una realidad mejor, y ese es nuestro objetivo. Sin objetivo no podemos mejorar, siempre seremos la misma realidad mediocre y conformista.
-Trabajar, y duro.
Esa realidad que tenemos nos viene dada en mayor o menor medida, en algunas zanjas nos caemos sin querer, a otras nos empujan y otras nos las cavamos nosotros mismos. Pero si queremos salir de ellas tenemos que hacerlo por nuestra cuenta, rara vez nos va a sacar otro, incluso en ese caso tendríamos que al menos hacer el esfuerzo de pedir auxilio. Y mucho menos probable es que de repente levitemos y salgamos volando o que nos despertemos con todos los problemas arreglados después de echar una siesta. De las pocas cosas que controlamos, una de ellas es lo que hacemos, de ahí el valor autentico de nuestro trabajo, demuestra nuestra ambición. Y como es lógico cuanto más alto queremos escalar, más duro tenemos que trabajar.
-Buenos hábitos.
Pocas habilidades prácticas se adquieren a la primera o de manera innata, por eso se dice que hay que PRACTICAR. Repetir una y otra vez hasta que forme parte de nosotros. Por otro lado uno tampoco es bueno por hacerlo bien una vez sino por hacerlo bien muchas veces, esa es la diferencia entre suerte y virtud. Ahora diréis, vale, repetir algo es un hábito pero, ¿qué es un BUEN habito? Según Aristóteles, es aquel acto que tiende al bien, entendiendo bien como aquello que nos acerca a nuestro objetivo. Lo que puede parecer una perogrullada pero no lo es en absoluto, un vicio también es repetitivo y puede parecer bueno a priori si nos aporta un bien o gozo inmediato, pero si ello no nos ayuda alcanzar la meta, sino que es algo superficial y pasajero, tampoco nos aporta nada, o peor aun podría estorbarnos en nuestra gesta pues consume nuestro tiempo y energías o distrae de nuestro camino.
-Persistencia.
Puede parecer redundante tras los dos conceptos anteriores pero este trae un matiz diferente, que consiste en NO RENDIRSE. El mundo no para y si no le seguimos el ritmo nos arrollará o con suerte sólo nos dejara atrás, como decían en algún lado "Life goes on, you might as well keep up with it". Abandonar no nos lleva a ningún lado, tirando la toalla nadie, nunca, ha conseguido algo, así de simple, si tienes un objetivo la única manera de alcanzarlo es yendo a por él, si no tiras no meterás canastas, si no caminas no avanzas, da igual la dirección pero estar quieto es estar muerto o lo que es peor esperar a la muerte. La única verdadera derrota es la rendición. La vida no se acaba en cuarenta minutos, mientras siga habiendo mañana se puede seguir luchando y si mueres intentándolo habrás llegado más cerca de tu objetivo que quedándote sentado esperando.
-Aprender de la adversidad.
Todo el mundo falla, fallar es parte de la vida, inevitable puesto que la perfección no existe o es estadísticamente improbable y aun nadie la ha logrado. Debemos aprender que hay cosas que no controlamos para no frustrarnos intentando evitarlas y aprovechar que se ponen al descubierto nuestras debilidades y limites, conocerlos nos permite aprovechar mejor nuestras fuerzas sabiendo en qué y como debemos trabajar.
-Trabajo en equipo.
Tanto dentro como fuera de la cancha, y para bien o para mal, no estamos solos, por lo tanto más vale intentar sacar lo mejor de ello. Para lo cual, debe de haber una identidad como grupo, debemos ser capaces de pensar y actuar como uno solo. Imaginemos por un momento que somos todos juntos una sola maquina, cada uno seremos una pieza distinta y con diferentes funciones pero todos con una función y una forma común que serán las de LA MAQUINA, es importante destacar que ninguna maquina funciona sin sus piezas y que pocas piezas funcionan por si solas y si lo hacen podrán llevar a cabo su pequeña función individual pero nunca la de la maquina. Lo que intento explicar es la importancia de unir metas y trabajo. Esto no es algo natural, el ser humano es egocéntrico por naturaleza, aunque tienda a vivir en sociedad, como muchas otras especies, siempre lo hará desde su propia perspectiva, es imposible ver el mundo desde los ojos de otro o de sentir exactamente lo que él siente como él lo siente porque no nos podemos meter dentro de él. Sin embargo si podemos pensar juntos, compartir pensamientos, sensaciones y trabajo. Ojo, cuidado con confundir el egoísmo con el individualismo, como hemos dicho cada uno tiene su función y con ella su responsabilidad y eso le da su valor individual que no hay que menospreciar. No se trata de que todos pasen siempre el balón, sino que lo pase bien el que lo tiene que pasar cuando hay que pasarlo para que tire bien el que tiene que tirar cuando tiene que tirar.
martes, 16 de julio de 2013
jueves, 4 de julio de 2013
Pacto de no olvidar
Todos hemos escuchado alguna vez el famoso dicho “no metas la polla donde pones la hoya” e irónicamente todos lo hemos hecho o lo haremos alguna vez. Es inevitable, sobre todo cuando una de las dos o ambas son una gran parte de nuestra vida. Curiosamente, en este mundillo de la cestapelota he descubierto lo que algunos llaman el pacto de no agresión, que consiste en que dos o más jugadores acuerdan verbalmente o de manera intuitiva reducir el juego violento y las artimañas provocadoras buscando un fair play que no implique ninguna desventaja ante el oponente, algo muy útil para mantener el equilibrio entre la intensidad juego, la competitividad, y la posibilidad de lesión.
Siendo fiel a mi hábito de extrapolar los conocimientos que adquiero del baloncesto a la vida y viceversa, ya que que el baloncesto en sí es vida y la vida no deja de ser muchas veces un juego o una competición, tras reflexionar sobre lo satírico que resulta que tantas de las cosas que nos dan fuerza resulten ser a la vez nuestra mayor kriptonita. Las amistades y los sueños, dos cosas que cuestan tanto separar del todo y sin embargo suelen ser muy diferentes. Nosotros vamos y lo mezclamos todo a lo loco. Es increíble y emocionante cuando nos juntamos y soñamos lo mismo de maneras distintas. No siempre queremos lo mismo pero si nos fijamos muchas de nuestras diferentes metas coinciden en una misma coordenada. Cuando me detengo a admirar los momentos en que esto se hace tan evidente, en ocasiones sólo instantes que desaparecen en un pestañeo, no puedo concebir nada mejor por lo que sacrificarme, hasta el punto que me da igual lo que pierda mientras no pierda lo que me trajo. Pero entonces me surge un miedo a que todo eso se rompa, no lo que lo rodea, las metas ni los caminos que construimos hacia ellas con tanto esfuerzo, lo que temo perder es lo que lo empuja todo, lo que le da el toque especial, las amistades que producen las sensaciones que le dan vida a los sueños.
Por ello quería proponerles un pacto de no olvidar. Con las siguientes cláusulas, a las que se pueden añadir o modificar condiciones hasta lograr el equilibrado fair play que todos deseamos.
1º No olvidar quienes somos. Quienes somos individualmente cada uno y cada otro, quienes somos con unos y con otros y quienes somos con todos, todos nosotros y todos los demás que quedan por llegar y los que nunca llegarán.
2º No olvidar lo que queremos de verdad, que nunca será lo que menos odiamos de lo que no queremos.
3º Ante todo recordar qué hacemos, dónde lo hacemos, cómo lo hacemos, por qué lo hacemos, por y con quién lo hacemos.
miércoles, 5 de junio de 2013
Vecindario is watching you.
Vecindario era una tosca ciudad canaria, de esas ciudades que son pueblos grandes, barrios que han crecido sin quererlo a escondidas del descuidado transcurrir de las generaciones. Digo era porque nada es para siempre, como todo, mañana Vecindario no será como es hoy, igual que hoy no es como fue ayer. Me decían los lugareños que en sus raíces su extensión la cubrían las plantaciones tomateras y las familias que las labraban eran los habitantes que fundaron la comunidad. Para cuando yo puse pie en la villa sólo quedaban ciertas pistas de aquel pasado, alguna escultura o placa conmemorativa, una explanada a las afueras con el esqueleto de un invernadero o alguna que otra pequeña parcela atrapada entre edificios, marginada de la especulación, heredera de los restos de lo que hubiera habido. Pero siempre pude imaginarme aquella explanada de tierra, dorada por el sol, con un viento teñido de rojo por el aroma del fruto.
Sin embargo, lo que más impresión me causó de aquel lugar desde el día que llegué fueron los ancianos vigilantes que se escondían en las esquinas de la urbe, no en las esquinas de las avenidas principales, ni de parques, ni de obras, ni de ningún hábitat común para esta especie de observadores de la tercera edad. Era curioso como los abuelos de Vecindario acudían a ciertos cruces de intercalados stops sin sentido como si fuesen puestos asignados en los que cubrían un patrón de posiciones con religiosa y estricta rutina de turnos. En ocasiones ni siquiera era un puesto en la bocacalle sino en la profundidad de la vía, a la altura de la tercera o cuarta casa, mirando a la de enfrente como sujetándola, no su peso, sujetando el tiempo para que no se escapara su historia con la ligera brisa que corría por el surco urbano. Manteniendo viva la memoria de sus ventanas a ras de pueblo, de las anécdotas familiares tiradas en los bordillos. Siempre que los encontraba jugaba a especular teorías sobre el propósito de dichas guardias; estarán vigilando el tráfico, a los viandantes, a los extranjeros, que nada se mueva de su sitio.
Lo cierto es que nunca lo supe ciertamente, incluso una vez los imité para intentar bañarme en su perspectiva. Sentí una gran tranquilidad al ver pasar la vida, sin más, solamente como observador de un fragmento del día a día del mundo y de todos los cachitos de las subexistentes líneas de tiempo de cada trama personal de los ciudadanos. Puede que ese fuese su único propósito, ver pasar la vida, puesto que la suya ya había pasado y solo les quedaba lo que la decrepitud del tiempo no les había robado.
lunes, 1 de abril de 2013
“HABEMUS PAPAM”
Francisco se añade a mi lista de Pontífices, que comenzaba
Pio XII al que siguieron Juan XXIII, Pablo
VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI.
Ellos fueron todos los PAPAS que han gobernado la Iglesia de Roma, desde
que yo “doy la brasa” por este mundo.
PÍO XII (1.939 – 58).- No
puedo dar ninguna opinión sobre él pues murió antes de que cumpliera dos años.
JUAN XXIII (1.959
– 63).- Probablemente por ser aún muy pequeño y tener demasiado metido el tema
eclesiástico dentro de mi (llegue a ser varios años monaguillo) la cuestión es
que aquel Papa me caía muy bien. De todas formas para el mundo fue conocido
como el Papa bueno.
PABLO VI (1.963 –
78).- Seguramente por lo contrario que al anterior, este siempre me pareció
distante y me daba “miedo” no me ofrecía ninguna confianza. Con los años se
produjo mi alejamiento de la Iglesia y no digo que fuera por su culpa desde
luego, pero vamos que no me inspiraba mucha confianza que digamos.
JUAN PABLO I (26
– VIII – 78 al 28 – IX – 78) .- A los 33 días de Pontificado
un insospechado e inesperado infarto le arrebato la Silla de Pedro. Mucho se ha escrito por la
desaparición y no seré yo quien eche más leña, pero ………….
JUAN PABLO II ( 1.978 – 2.005).- Solo
puedo reafirmar algo que ya he dicho en muchas ocasiones, fue un auténtico TALIBAN
del catolicismo, llevando a sus pastores a los extremos más radicales y fanáticos
que se puedan llevar. Permitiendo además, que en España personajes siniestros
haciendo de alumnos AVENTAJADOS como Rouco, dominen hablen y guíen el rebaño
español, metiendo cizaña en todos los temas sean de carácter eclesiástico o no.
Me parecería
aun aceptable si eres católico apostólico y romano (allá ellos y sus formas
hipócritas de entender la religión y a sus “clientes”) pero que luego no se
lamenten que cada vez tiene menos fieles y que no conectan con el mundo normal
y real.
Que usen demagógicamente a la juventud diciendo que
les sigue de forma apasionada y ciega.
TODOS o al menos muchos, SABEMOS COMO SE HACEN ESAS EXCURSIONES JUVENILES de
carácter mundial y con tanta carga de fervor y pasión. ¿A quién pretenden
engañar?
Y sobretodo que encima veamos LA VIGA EN OJO
AJENO diciendo y llamando radicales a los musulmanes, tiene su gracia. Relativa
gracia por supuesto.
Cuando
estuvo en Segovia fui a escucharle , movido por el debate personal que en
aquellos momentos tenía con algunos sacerdotes, acerca de muchos temas
religiosos.
Mi opinión no solo no cambio sino que me alejo mucho más de
aquel talibán tan lamentable. Su discurso no tenía nada que envidiar a
cualquier elemento de cualquier extrema derecha o izquierda.
BENEDICTO XVI (2.005 – 2.013).- Todo el
mundo coincide en que este papa ha sido sobretodo un estudioso, un gran teólogo
y un hombre que de alguna forma ha pretendido equilibrar la deriva que estaba
tomando la Iglesia. Hombre culto, profundamente correcto creo que ha sido el
perfecto eslabón para lo que ahora se nos presenta.
No podremos
olvidar algo muy importante, su renuncia al Pontificado.
Esto algo
tan inusual en estos tiempos, le hace bajo mi punto de vista, un hombre más
grande aun. Ha sabido dar un paso hacia atrás y dejar que la Iglesia inicie un
nuevo camino.
Nombró un
buen número de cardenales que ha sido definitivo para el cambio tan
espectacular que se espera de esta Iglesia podrida.
Sin duda la
Historia le juzgará como un hombre valiente, que ha sabido dar ese paso hacia
adelante primero retirándose y hacia un lado después, para que así entre un
aire nuevo y fresco, tan necesario en el Vaticano en este momento.
No sabemos si bajo su mirada y su amparo, pero desde luego está
claro que lo ha permitido y el tiempo permitirá llegar a otras conclusiones más profundas que por
supuesto harán personas más doctas, preparadas y expertas en estos temas.
A nadie de
mi edad, se le escapa los derroteros por los que fuimos pasando los niños en la
España de blanco en negro.
Hay versiones para todos los gustos y según como le fue a cada uno, así lo llevó con los
años.
En cuanto al tema religión os hablare de mi experiencia, no
quiero entrar en profundas polémicas simplemente en dar unos matices como yo
viví aquellos momentos.
Llegare a la conclusión antes del desarrollo LA IGLESIA NOS ECHÓ A MUCHOS DE LA IGLESIA, esa es mi rotunda
conclusión.
Eran los
tiempos de Pablo VI cuando en el colegio me correspondió el Padre Gabino, como
director espiritual.
Me trae los
recuerdos más terroríficos y fatales de lo que creo deba ser la religión.
Había sido
Camarero de PioXII y por lo tanto ya era un hombre entrado en años.
Lo recuerdo
totalmente de negro con sotana y capa y con sombrero al estilo.
Todo absolutamente todo nos condenaba,
no había forma, hiciéramos lo que hiciéramos estábamos condenados a los
infiernos y a las tinieblas.
Si se habla
de aquella España de blanco y negro, desde luego la religión del P. Gabino era
absolutamente negra.
DIOS ERA EL MIEDO Y EL MIEDO ERA DIOS.
Todo estaba
prohibido, nada era bueno y todo era pecado y por supuesto aprendimos
perfectamente la palabra DOGMA.
Cada vez que
intentabas razonar (con siete años poco se podía, desde luego) salía la
palabrita de marras, además, acompañada de una colleja.
Como veréis una iniciación un poco “heavy” y desde luego haciendo amigos y ganando adeptos el P.Gabino.
Años después y con un poco mas de fortuna con otros
sacerdotes la cosa cambió un poquito, pero no tuvo un cambio tan radical como
para ganarme como un ferviente hombre de fe y eso que durante unos años estuve
de monaguillo en la Parroquia de mi casa.
Conocí a un sacerdote totalmente antagónico al triste
P.Gabino en la Parroquia, un Agustino que consiguió que me levantara antes de
ir a clase, para asistir todos los días a Misa de 8 y no solo eso, sino además,
aprenderme la celebración en latín, pues en aquella época se celebraba en esa
bonita lengua, mal llamada muerta.
He de reconocer que mi afición para y por ser monaguillo,
fue más que nada por tener una coartada perfecta para salir de casa sin
problemas ni discusiones familiares. Después con el tiempo pude conocer a un
grupo de niñ@s con los cuales nos divertíamos y fue realmente mi primer grupo
de amigos, con lo cual abracé de una forma sublime mi “profesión” .
Había otra
poderosa razón, pues al ser el único monaguillo que se sabía la Misa en latín,
era casi imprescindible para las bodas, bautizos y entierros.
Exceptuando estos últimos, los demás dejaban siempre
propinas interesantes y era una fuente de ingresos que venía muy bien a mi
economía en “caja B”.
Al margen de todo esto y en el plano religioso en sí mismo,
pocos avances hice quitando al sacerdote comentado, que encima al poco tiempo lo
trasladaron al Seminario Agustino de Monachil en Granada y precisamente por eso,
durante un tiempo estuve tentado de ingresar. Afortunadamente tanto para la
Iglesia como para mí nunca di ese definitivo paso.
El resto de
sacerdotes no aportaba nada o prácticamente nada y desde luego mi fe religiosa
no aumento para nada durante mi estancia en aquella Parroquia. Al contrario si queréis
,vi muchas cosas que no resolvían mis dudas espirituales al revés, pasaba
tantas horas allí que con mi espíritu inquieto preguntaba todo lo que me
parecía raro.
Como no,
cuando algo no encajaba y mi interlocutor no sabía por dónde salir, aparecía de
nuevo……….la palabrita de marras DOGMA, momento en que por supuesto, se acababa
el dialogo.
Descubrí en las misas muchas beatas que dedicaban su
vida a la oración y luego nada más quitarse el velo había que salir corriendo de
su lado, al ver como trataban a sus hijos o parejas.
En fin………
Pero lo más
extraordinario e impactante que descubrí, fueron las famosas BULAS.
Las Bulas es
algo así como el agua que le echan a los del JURGOL en los partidos… vale para
todo, el ungüento amarillo, que diría mi madre. Nada más rociarte con esa agua, te curas
automáticamente y ya puedes seguir dando patadas a todo lo que se mueva.
Había bulas
para todos los gustos y colores…solo tenías que ir a la Sacristía y pagar lo
que correspondiera, te daban una y ya podías
“pecar” sin ningún problema ni cargo de conciencia.
Bueno dicho así suena como algo un poco fuerte pero en la
realidad es más o menos eso.
Como
definición es algo así como que gracias a ellas comprabas pecados, por ejemplo.
Pasaron más años y con el comienzo del Bachiller se
estudiaba la Religión Católica como una asignatura más, aparecieron en mi
demasiadas preguntas, dudas y demasiadas cosas que no encajaban en mi cabeza.
Siempre se resolvían con el famoso Dogma y claro no era
precisamente lo que yo quería oír.
No entendía porque teníamos que Evangelizar
a los pobres indios de América, ni a los negritos de África, en fin mil cosas
que según estudiaba me horrorizaban más y más.
En mi
Instituto (Ramiro de Maeztu) había vinculaciones muy fuertes con el Opus, sí
que es cierto, que el Instituto de aquella época era muy abierto y nos
juntábamos alumnos de diferentes ideologías y había bastante respeto por lo
general.
Eso si todos estábamos de acuerdo en que EL ESTUDIANTES era lo mejor, esa sí que era
una religión de verdad.
Yo creo que
la mayoría de los alumnos tuvimos algún contacto con el Opus en diferentes momentos de nuestra vida colegial.
Yo no fui
una excepción, pero supongo que debía ser demasiado poco dócil y demasiado preguntón,
así que mi estancia en la “obra” duró escasamente un mes.
Pasado ese tiempo me
dejaron en paz.
Ha llegado
el momento de comentar algo que ya he contado varias veces de palabra y quiero
expresarlo ahora aquí en este juntaletras.
Lógicamente desde que nacemos (mi generación) ha estado
influenciada por el gran poder de la Iglesia en el Estado (Franco iba en la Iglesia bajo Palio, en señal de
privilegio y agradecimiento) romper esa comedura de coco era y aun hoy es muy difícil, han sido siglos donde el Estado ha estado secuestrado
por la Iglesia.
Yo voy a
contar algo que me ocurrió y que dará la imagen de hasta donde “nos comieron el coco”.
En mi
educación religiosa del momento era IMPRESCINDIBLE y OBLIGATORIO ir los domingos a Misa, no ir
era un pecado gravísimo.
Vamos un montón
de CREDOS rezados, cuando te confesabas, que era la peor penitencia.
La Iglesia, supongo que consciente de que algo fallaba fue
dando ventajas y permitía ir a misa los sábados y que valiera para el domingo o
los domingos por las tardes. Vamos una especie de rebajas, algo así como…..organice la misa del Domingo a su gusto que
yo se la vendo.
Yo estaba
jugando ya a baloncesto y normalmente hacia compatible los partidos con la
amplia “oferta” de horarios de las misas. Pero un Domingo no pude ir y durante
todo ese Domingo estuve totalmente acojonado
pues estaba convencido que un rayo me fulminaría en cualquier momento.
Ese o hasta ahí era el lavado de cerebro que teníamos desde pequeños.
Según fui
creciendo y con mis creencias políticas se fue gestando un ateísmo bastante potente.
He de reconocer, para ser justo, que basado en cierta ignorancia por mí parte y en aquellos nefastos
comienzos con la religión del P. Gabino.
Cuando inicie mi andadura profesional, tuve el honor, porque
así lo considero, de “caer” en manos Claretianas y al margen de conocer a todo
tipo de sacerdotes como en todos los ámbitos de la vida, he conocido personas
muy espectaculares que me han hecho reflexionar mucho, sobre estos temas.
Si en su
momento aquel nefasto personaje me amargó de forma lamentable, he de decir que
los Misioneros (así se le conoce a los Claretianos) han compensado de sobra
aquel desaguisado. Han sido muchos años con ellos y es cierto que he conocido
algún personajillo lamentable, pero MUCHOS de ellos fueron imprescindibles para
poder decir lo que ahora digo y lo que pienso sobre este tema tan delicado.
Muchas
charlas con algunos de ellos, en momentos buenos y malos de mi vida.
Recuerdo ahora
por ejemplo, al P. Bueno, era uno con el que tenia charlas interminables.
Un
día nos cruzamos y me dice “ Andrés vamos al patio que hace mucho que no
hablamos” y ahí estuvimos varias horas hablando de lo divino y lo humano.
Un gran hombre que se ganó el aprecio de todos los que
tuvimos la suerte de conocerle.
Por eso, mi gran conclusión es que la Iglesia, la de
verdad, no tiene la culpa de muchos hombres que la “defienden”.
La Iglesia de verdad
o el concepto está para mí muy por encima, de cretinos que con sus actos solo
manchan una Institución y estoy seguro que Jesucristo no quería esa Iglesia que
hoy tenemos.
Posteriormente he investigado, he leído, me he documentado y
creo al día de hoy tener una opinión acerca del tema. Obvio que una opinión
para ir por casa, no para estar a la
altura de teólogos y eruditos en la materia.
Desde luego distingo que un Papa radical como Juan Pablo II,
con Rouco y su casposa Conferencia Episcopal Española, no ayuda nada a
pacificar el rebaño y actualizarlo y Si para alejar mucho a las personas que no
sean tan fanáticas como ellos.
FRANCISCO.- Desde que fue elegido empecé este
Juntaletras, me impacto desde el primer momento. EL HECHO DE SER JESUITA ya es una buena noticia para mí.
Que el Opus le vea con recelo es otra buena noticia, así que
a partir de este comienzo me empezó a interesar este personaje, que desde luego
ha entrado en el Mundo actual arrasando y desde luego no va a pasar
como alguien indiferente.
He querido
esperar para ver y poder tener más claro las razones de esta entrada en nuestro blogg, he leído
cosas escritas por él, homilías y sinceramente me gusta mucho.
Creo que puede ser la persona que de verdad necesita la
Iglesia para cambiar el rumbo y hacer las cosas de otra forma.
Al margen de
la religión, el Papa (todos) tiene
una magnitud de personaje mundial.
Es un auténtico
líder con tratamiento de Jefe de Estado.
Si además es capaz de encontrar las formulas donde en este
mundo lleno de intereses, encuentre cabida para todas las personas y consiga que
todos podamos respetarnos sin mirar el color de la piel o la religión que se
practique y nadie tenga que conquistar a nadie, ni nadie tenga que salvar a
nadie, seguramente podrá ser el
personaje más importante y carismático del siglo XXI.
Yo sinceramente confio
en este hombre.
Le saldrán enemigos por todos los lados, empezando por los más
peligrosos, los de dentro del Vaticano y esperemos que no le ocurra como a Juan
Pablo I, que nadie le prepare un sabroso
caldito.
Francisco es una buena oportunidad para la Iglesia pero
sobretodo para el mundo, para encontrarse y reconocer que lo de menos es una
religión u otra lo de mas es conseguir que los radicales entiendan que la
mayoría de las personas lo que queremos es vivir en PAZ.
Su primer discurso en la Sala Clementina del Vaticano ante
los cardenales que le habían elegido lo dejo
claro …… “La mitad de nosotros está en la etapa de la vejez,
que es la sede de la sabiduría de la vida, donemos sabiduría a los jóvenes ya
que como el buen vino la sabiduría con los años mejora, así podemos donar
sabiduría a los jóvenes”.
El mensaje no deja dudas no impongamos nada sino donemos sabiduría a los jóvenes.
Repito si le dejan y nadie le prepara un caldito como a Juan
Pablo I, creo que la mayoría reconocerá que es un verdadero líder que con su
humildad, su capacidad y su carisma está dispuesto a dejarse de tonterías y trabajar por lo único de verdad la PAZ y elAMOR por la HUMANIDAD.
Como he dicho antes, le resultará muy complicado una buena prueba
de ello ya llegó el Domingo de Resurrección, cuando se pudieron leer cosas como
estas, El portavoz de
los reaccionarios, en este caso el tal Ivorra, ha emergido de inmediato. “El
problema es todavía mayor si comprendemos que el jueves el papa no sólo lavó
los pies a dos mujeres, sino que una de ellas no era católica, sino musulmana.” (La Gaceta)
Este es solo
un ejemplo de los muchos que nos tocara leer a partir de ahora.
Papa Francisco TENGA MUCHO CUIDADO CON LOS CALDITOS QUE
LE PREPAREN , POR FAVOR.
Afortunadamente
los de la caverna tienen y encuentran respuestas rápidamente.
¡Gran extorsión en el statu
quo eclesiástico y entre los católicos farisaicos! ¡Francisco lavó los pies a
dos mujeres, pecado, pecado!, advierten irritados quienes, de haber estado ahí,
hubieran lanzado piedras a la mujer adúltera, a la que salvó Jesús de Nazaret,
rompiendo el machismo brutal de muchos hombres. ¡Era una mujer y además
musulmana! ¡Volvamos a las cruzadas contra los creyentes de Alá y su profeta
Mahoma, mensajero del islamismo religioso. Que La Gaceta haya abierto ya el fuego contra el Papa jesuita honra
a Francisco. Quiere decir que avanza por el buen camino, el que llega con
facilidad a todos los seres humanos sean creyentes católicos o no, o creyentes
de otras religiones o no. Lo peor que le podría haber pasar es que los
fundamentalistas de La Gaceta aplaudieran con fervor a Francisco, el Papa
pobre de la Iglesia pobre. (El Plural.com 31.3.13)jueves, 14 de marzo de 2013
AMISTAD
Dentro de
los valores más importantes y necesarios para la “supervivencia” diaria, la AMISTAD es uno de los que considero de
un valor incalculable.
Este juntaletras de hoy, quiero o pretendo
que sea como una especie de cántico a este preciado valor.
Después de
dar más de una vuelta e intentar “descubrir
la rueda”, he preferido dejarme de tonterías y beber de la sabiduría ya
inventada.
Hace tiempo descubrí en Twitter a Miguel @ifilosofia y he decidido
lo más sencillo, copiar y pegar.
Tiempo habrá
en futuros juntaletras para dar
opiniones personales e incluso valorar diferentes matices.
Que sirva este de hoy, como punto de reflexión para
considerar si la amistad, es un valor solido en nuestro plan vital o es algo
que debemos pasar por encima, como si fuera intrascendente en esta sociedad,
donde el FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS y
el TODO VALE.
Pretendo simplemente
que cada uno piense, reflexione y recapacite sobre las frases que a continuación
copio.
Nada más, es un puro ejercicio de higiene moral-ética, que
cada cual llegue a sus propias conclusiones, más allá de que si la frase es
mejorable o matizable simple y llanamente. Saber realmente hasta donde podemos
llenarnos la boca, cuando decimos la palabra amigo.
Hace muchos
años entrené a una maravillosa adolescente, no porque fuera buena, sino porque era
una auténtica “cabecita” y daba gusto charlar con ella.
Hoy debe
rondar los 40 y no he vuelto a saber de ella, desgraciadamente.
Un día me dijo la famosa frase de “a los padres no los podemos elegir… pero a los amigos si”.
Pues bien ¿sabemos de
verdad que es un amigo? Pensarlo por favor, perder unos momentos y
reflexionar sobre ello.
Los amigos no son
quienes dicen ser nuestros amigos, sino los que lo demuestran.
Nunca falles a
alguien que de verdad es tu amigo.
Las grandes amistades
son aquellas que no olvidan los buenos momentos, que la distancia no separa y
que la maldad no destruye.
En la vida, muchas
veces el interés se disfraza de amistad.
Si una persona
realmente es tu amiga, se traga su estúpido orgullo y te llama para arreglar
las cosas.
Existen situaciones
de la vida que te permiten saber con quién cuentas de verdad
Un buen amigo
seguramente no pueda ser el lápiz que escriba tu felicidad, pero seguro que
será el borrador que elimine tu tristeza.
La vida no es
perfecta, pero tener la satisfacción de estar con amigos, va muy cerca de la
perfección.
Un verdadero amigo te
critica de frente y te defiende a la espalda.
La verdadera amistad
no se trata de quién vino primero o de quién te conoce más tiempo; se trata de
quién llegó y nunca se fue.
Cuando estés en la
cima, tus amigos sabrán quién eres. Cuando estés abajo, tú sabrás quienes son
ellos.
No me gusta ver a mis
amigos llorando por alguien que no merece ni siquiera una lágrima.
Un amigo te regaña
como un padre, te cuida como una madre, se burla como una hermana y nos cela
más que un amante.
Ser amigo es
interpretar miradas, entender silencios, perdonar errores, guardar secretos,
prevenir caídas y secar lágrimas.
La amistad es
compartir, no competir.
La buena y verdadera
amistad no debe ser sospechosa en nada.
sábado, 9 de marzo de 2013
El Viaje
Hoy me
gustaría contaros otra historía
familiar, aunque esta es de un familiar indirecto, si se me permite la
expresión.
Se trata del marido
de la hija de mi madrina …… uf que lio ¿verdad? jajajajaja.
Mi madrina era Dª Gloria, una venerable anciana ya cuando
yo era pequeño y esta sí que era Victoriana de verdad.
Ayudó muchísimo a los Azara cuando se quedaron huérfanos, mi
madre sentía una especial veneración por ella.
Yo la recuerdo a pesar de ser pequeño y me impresionaba. Iba siempre vestida de negro, pero muy elegante, perfectamente
peinada, de una educación exquisita y
unos modales muy refinados.
Con el paso de los años compartí muchas horas de visita a la familia junto a
las hijas de Dª Gloria (fijaros que digo Doña, porque nadie la trataba de
ninguna otra forma). Sus hijas, llamadas Conchita y Julia, más o menos de la edad de mi
madre, estaban casadas pero ninguna tenía hijos.
Hoy os hablaré de
Antonio P. el marido de Julia.
Antonio P. era un
hombre que me fascinó desde que tuve uso de razón.
Catedrático de Universidad, filósofo, investigador literario, gran conversador, un hombre increíble de verdad, con un carisma
y una personalidad impactante.
En varios
juntaletras os he dicho la suerte que he
tenido de cruzarme con gente muy espectacular, la cantidad de cosas que he
podido aprender. Este hombre era uno de ellos, os lo aseguro.
Todo ese coctel me ha ayudado muchísimo a ser como soy y
realmente me siento MUY ORGULLOSO Y PRIVILEGIADO de todas esas experiencias
vividas.
Un día me
contó su historia, me dio su “mitin” y ahora lo quiero compartir con vosotros.
Se puede aplicar a muchos campos de la vida
porque es un ejemplo para casi todo.
Juzgar vosotros
mismos.
En plena guerra civil siendo Antonio P. un
niño, vivía junto a sus padres en Guadalajara.
El padre no se identificó mucho en política, ni estaba afiliado
a ningún partido aunque tenía cierta
simpatía por el lado republicano.
Cuando las mal
llamadas tropas nacionales, las de Franco, toman Guadalajara se produjeron algo
que lamentablemente en todas las guerras ocurre, gane quien gane.
Las REPRESALIAS, pero
no represalias políticas, que también, sino represalias por venganzas
personales, por lindes, por celos, por dinero, en fin por mil causas que en río
revuelto se aprovechan.
Quiero
repetir y dejar bien claro que esto no es patente de un bando determinado, es
denominador general de la sinrazón y la barbarie, no de otra cosa.
El bando ganador siempre “tiende a depurar enemigos” desgraciadamente.
Por culpa de una acusación vengativa, denuncian gravemente al padre
de Antonio P. que es rápidamente
encarcelado.
A partir
de este momento comienza un auténtico
calvario para esa familia y en especial para la madre.
Mantiene continuas visitas a la cárcel con la lógica intención
de ver a su marido, pero sin resultado alguno.
Por fin, por
una vez se lo permiten, no antes de soportar un montón de vejaciones tanto físicas como morales, por aquello de
humillar a la mujer de un “rojo”.
Un día, de los muchos que llegó a ir y entre muchas risas y burlas se encontró con
la sorpresa de que ya no estaba allí,
pues se había escapado esa noche
precisamente, esa fue la explicación que dieron. A los pocos días,
unas personas se lo encontraron muerto
en una arboleda.
En compañía de otros encarcelados, había sido realmente una víctima
de los llamados “paseos”.
Federico
García Lorca fue en Granada, otro “paseado” y el mismísimo José Antonio Primo de
Rivera fue también una víctima fusilado, pero del otro bando, aunque sin el
temible “paseo”, pues lo ejecutaron en el patio de la cárcel de Alicante.
Hago estas
menciones para dejar claro, una vez más, que no estoy dignificando ningún bando en estas barbaries. Tantas salvajadas hacían unos como otros.
Volviendo a
la familia de Antonio P.
Después de este
dramático momento, la viuda decidió abandonar por miedo a más represalias, Guadalajara y como no tenían absolutamente
nada, salieron caminando con lo puesto en dirección a Madrid.
Hay unos 60 Km. y me contaba Antonio P. el recorrido por esa carretera, junto a otras
personas en condiciones similares, con
tanta rabia e impotencia, con tantas lágrimas y desesperación, con tanta
miseria y tanta hambre, que sería algo que por mil años que viviera jamás
olvidaría.
Ese éxodo en la televisión lo hemos visto muchas veces, de una manera fría en numerosas guerras.
Los refugiados vagan moviéndose en una dirección sin saber exactamente donde se
dirigen, con la mirada perdida y las caras expresando pánico o terror, las
mujeres y los niños ya sin lágrimas que
secar y lo que es más duro todavía si cabe……pensando ¿cuál será la sorpresa que el destino me
tiene preparado?.
Realmente si lo pensamos como algo propio, sin nada,
abandonados a nuestra suerte y con un futuro vacío y hueco, es para
tener pesadillas un par de meses por lo menos, incluso l@s más insensibles.
Pues la
madre de Antonio P. a pesar del dolor y
supongo que ese odio contenido que debía llevar, no quiso transmitírselo a sus
hijos jamás.
Prefirió
educarles de forma que los VALORES predominaran sobre los instintos animales.
A pesar de ese éxodo lamentable y triste, debió respirar profundamente para sus adentros y decidió que
era mejor mantener viva la memoria del padre.
Lo
logró y consiguió además arrancar
la palabra venganza del corazón
de sus hijos.
Les educó en
el amor y en el perdón.
Entendió y desde luego que debió ser muy duro aceptarlo, que todo aquello fue fruto de la ignorancia y
la bajeza del ser humano. El famoso reparto de miseria, que aún hoy, predomina
en nuestros tiempos.
Pasaron los años y un buen día Antonio P. recibió el equilibrio de la vida, conoció a
JULIA.
Cuando me hablaba de ella se le llenaban los ojos de luz, suspiraba
profundamente, les conocí durante un tiempo cuando yo era un adolescente y os
puedo asegurar que la definición de amor, de cariño, de complemento, de
complicidad, se resume en aquella pareja, bueno he conocido otra muy parecida y con el marido de igual
nombre además.
Antonio P. y Julia
vivieron juntos 60 años y cuando ella murió, lamentablemente él no tardó en hacerlo,
seguramente de pena.
Antonio P. me enseñó aquella tarde, cuando yo apenas
tenía 17 años, que el odio no te lleva a
nada y que la vida tiene siempre “cosas”
fantásticas esperándote.
Ahora yo de
viejo, os doy fe que es totalmente cierto. LA VIDA TE QUITA COSAS, PERO TE DA
MUCHAS MAS.
¿Qué hay
hijos de puta, que si volaran no veríamos nunca el sol? Si, está claro que los hay.
Pero
bastante tienen ellos con ser como son, porqué el día que se miren al espejo y
se vean…… hasta a ellos les dará lastima
de lo que ven e incluso alguna lagrimita se les escapará……..
!!!! pobres
ignorantes infelices ¡¡¡¡
sábado, 2 de marzo de 2013
Cicle of eternity
Fue no hace mucho, dando un solitario paseo, cuando tuve la epifanía que me llamo a interesarme por el desarrollo personal y humano de las nuevas generaciones de nuestra especie. Al principio sólo fue un arrebatadora revelación, vi claramente la importancia de nuestra etapa de formación, ese tiempo en el que se define qué seremos de mayor (sí "qué" y no "quién" porque hay seres que no llega a alguien y se quedan en algo), es evidente la relevancia que tienen nuestras influencias educativas, modelos y guías que nos encontramos a lo largo de ese proceso paulatino en que pasamos de ser un pequeño niñato a ser un gran hombre, pero existe una diferencia entre saber algo y que te importe y esa fue la gran inflexión en mi vocación vital. Por la gracia de los pequeños acontecimientos que acotan nuestros caminos, como los surcos de la tierra la corriente del río, mi situación en ese momento cronológico del destino y mis relaciones con el baloncesto, pensé que mi mejor opción para involucrarme en la industria forjadora de PERSONAS era hacerme entrenador.
Aun no me considero nada próximo a un entrenador ni a un docente pero como dice el dicho a quién a buen árbol se arrima buena sombra le cobija, así que yo me he metido en el jardín, con los pinos más altos y los robles más gordos que he encontrado, a esperar y ver si me cae algún fruto de inspiración. Sé que convertirme en un buen entrenador requiere un buen entrenamiento en si. Aun estoy calentando, pero pretendo saltar a la cancha, y lo digo en serio no como eso de que voy a salir a correr e ir al gimnasio, esto es mi plan de futuro, es la meta donde quiero que me entierren. Antes de proseguir debo aclarar que cuando digo gran entrenador no me refiero a entrenar grandes equipos ni conseguir grandes hitos deportivos, yo busco entender de verdad este deporte
llamado baloncesto y su relación con la vida, eso que convierte al deporte en una forma de vida y de ser, y ser capaz de transmitirlo y compartirlo con jugadores y otros entrenadores.Y en segundo lugar quiero alejarme de cualquier interpretación pedante dejando claro que no creo en absoluto que haya una única y absolutamente correcta filosofía o carta magna de valores e ideas para inculcar a aquellos a los que influimos, más bien soy de los que opinan que nadie enseña sino que ayudamos a aprender, cada uno descubre su propia versión del mundo, con suerte una no demasiado alejada de la realidad. Las ciencias son relativamente fáciles de transmitir, son conceptos concretos, demostrables y lógicos, eso si se puede enseñar pero las hostias no. La experiencia es algo que hay que sentir, es algo que las palabras y los números no son capaces de expresar y por ello algunos dicen que la única forma de aprender es callenodose y volviendose a levantar. Sin embargo, aunque es innegable la eficacia empirica de este método didáctico, tambien es cierto que el progreso
se aligera como una cometa si aprovechamos los avances de nuestros predecesores y evitamos caer en los mismos errores una y otra vez.
Hace unos meses veíamos la película La Ola, que entre otras muchas cosas demuestra el peligro de esta influencia que tenemos todos, educadores o no, en el desarrollo de los niñatos con los que interaccionamos. No pretendo revolucionar el mundo, ni ser una estrella ilustradora, solo quisiera aprender a hacerlo con cuidado y bien. Mi objetivo es transmitir todo lo que yo encontré entre mis "influenciadores", valores, ideas, formas de vida o de ver la vida que abren un mundo de sensaciones que son dignas de compartir, que todo el mundo debería tener a su alcance.
No se si recuerdan aquel famoso vídeo Steve Jobs en un acto de graduación, o evento similar, en el que concluye con la simple idea de que hagamos lo que hagamos quien queda para disfrutarlo, para aprovecharlo, para darle algún valor son las nuevas generaciones. Todas las generaciones mueren y mientras la siguiente toma el relevo otra nace, es el ciclo que continuara mientras exista la humanidad y si queremos que algo nuestro sea eterno, o por lo menos tan longevo como nuestra especie, tendremos que integrarlo a ese ciclo. Tuve un profesor que decía "la vida puede tener sentido o no tenerlo, pero eso lo eliges tú", le podemos dar el sentido que queramos a la vida, y el mio es ser participe activo de mi influencia en ese ciclo para dejar una pequeña huella, no mía sino nuestra, una huella brillante e inspiradora.
viernes, 1 de marzo de 2013
AZARA
El 27 de Febrero de 2013, fallecía mi tía Pepita con 96 años, la han incinerado y desde ayer sus cenizas reposan junto a su hermana, mi querida madre.
Muchas cosas he escrito en este Blogg sobre ella directa o indirectamente, quizás la más concluyente es que LAMENTABLEMENTE llevaba muerta pero viva, más de 30 años.
He aprendido de esta mujer bastantes cosas, incluso algunas negativas o que se deben afrontar de forma diferente, pero quiero destacar sobretodo una que precisamente ella no practicaba nunca, QUIERO REIRME, NO QUIERO DEJAR DE HACERLO JAMAS. Mi madre, al revés que Pepita lo hizo hasta el último suspiro de su vida…..y yo por cierto, llevo desgraciadamente, varios meses sin reírme lo mas mínimo, pero esa es otra historia.
Si me perdonáis quiero hacer este juntaletras público de hoy un poco personal, que sirva como un pequeño y humilde homenaje a los AZARA.
Existe en Huesca en la comarca del Somontano (buenísimos vinos, por cierto) un pueblo que se llama precisamente, Azara.
Como ya sabéis algunos, mi tweet es precisamente @arg_AZARA, en recuerdo a ese apellido.
Con el fallecimiento de mi tía Pepita desaparece el apellido Azara de nuestro árbol genealógico.
Mi madre y sus hermanos tenían como apellidos Giménez Azara. Giménez con “G” precisamente como la procedencia de los Azara, Aragonesa (no vale decir ahora, que se entiende mi cabezonería, sería un chiste fácil).
Azara, tiene cierta relación con la aristocracia y según me contaba Pepita, mi abuelo materno, se traía cierta coña con su mujer, a costa de un linaje venido a menos, llamándola “marquesita”.
La vida de los Giménez-Azara no fue nada fácil (reíros de la actual crisis). La Sra. Azara (mi abuela materna) murió relativamente joven, víctima de una de las muchas enfermedades típicas de la época. Dejando al Sr. Giménez (mi abuelo) viudo y con cinco, si si, cinco hijos que sacar adelante. El pequeño, Agustín con apenas dos años.
Mi abuelo músico de profesión, trabajaba en el viejo Teatro Apolo de Madrid y supongo que de ahí heredé la afición junto a mi madre y mi tía por la Zarzuela, música que por lo visto, era la que más sonaba el aquel histórico teatro. Él se volvió a casar de segundas nupcias, con una de las coristas de la compañía, que a su vez también tenía un hijo, aunque este ya mayor.
Mi madre, que era la mayor de todos los hermanos, se encontró de golpe con la responsabilidad de tener que cuidar de toda la prole y según palabras de Pepita, siempre se sintió como la sirvienta ante su madrastra.
Elena, que así se llamaba mi madre, merecería cientos de páginas, porque la verdad fue un ejemplo de muchas cosas, pero si me extendiera todo el mundo diría que se va a decir de una madre y más si es su hijo quien lo firma. Así que seré conciso.
La pobre fue víctima de todas las circunstancias adversas posibles, primero la muerte de su madre, después la responsabilidad de cuidar a sus hermanos, luego la pérdida de su padre, a continuación la Guerra Civil en un Madrid sitiado, donde el hambre era el denominador común, después una posguerra que no fue precisamente nada glorioso. Si además añadimos un matrimonio de “penalti” nada “entusiasta” con un marido muy egoísta, que nunca la valoró y para colmo de todo, una ceguera que le llegó en sus últimos 10 años, hacen que los 83 años que vivió fueran claramente dignos de reverencia y admiración.
Pero a pesar de todo tuvo una característica espectacular, que me hace admirarla, NUNCA PERDIO LA SONRISA, JAMAS PERDIO EL SENTIDO DE HUMOR, mantenía un humor muy castizo muy de Arniches, era increíble verla reír y hacer bromas sobre cualquier cosa, a pesar de todas las desgracias acumuladas a lo largo de su vida.
La segunda hermana era Pepita, ella fue también muy especial, una “mujer coraje” sin duda, que junto a mi madre le toco vivir tiempos muy duros. Pionera en tiempos donde la mujer estaba relegada a un papel secundario y por supuesto, en casa y con la pata quebrada, ella fue de las primeras mujeres que fumaba, de las primeras mujeres que conducía cuando no había ni coches en Madrid.
Todo ello seguramente porque si a Elena le toco el papel de cuidar a los hermanos, a Pepa le tocó el papel de buscar el dinero para subsistir y todo esto en plena guerra y posguerra, obligándola a moverse por todos los sitios en busca de trabajo y siempre teniendo que huir hacia adelante, forjando de esta manera un carácter sin duda de incansable luchadora.
Tuvo una vida profesional muy interesante que espero poder documentar algún día.
Después de trabajos básicos como mecanógrafa, aprendió taquimecanografía y a base de un montón de horas al día, sacaba el dinero justo para el sustento de toda la familia.
Consiguió llegar a puestos relevantes o de cierta responsabilidad, como ser una de las secretarias del llamado “cuñadísimo” es decir, D. Ramón Serrano Suñer cuñado de Franco y hombre que aglutinó muchísimo poder en los primeros años del franquismo. Tanto poder que Franco terminó por apartarle del Gobierno, por miedo a que al final, por ser un hombre querido, bastante preparado, muy erudito, terminara arrebatándole la Jefatura del Estado.
Si os recordáis, hay una foto muy famosa de Franco saludando a Hitler en la Estación de Hendaya en presencia de Serrano, pues bien, en el tren que se encuentra detrás, iba como secretaria Pepa. Después, supongo que por esas influencias italianas en la guerra civil, tuvo la oportunidad de trasladarse a Italia donde estuvo trabajando en Delegaciones Comerciales de aquel País. Esto le obligó lógicamente a vivir muchos años entre Milán y Roma, por supuesto también a dominar el italiano perfectamente, idioma que hablaba casi mejor que el español.
En esta etapa tiene otra experiencia increíble, al formar parte de la Delegación Comercial Italiana que en Roma (1957) por medio de su Tratado se crea la Comunidad Económica Europea (CEE). Esta circunstancia la llevará a vivir más adelante durante cierto tiempo en Bruselas.
Posteriormente se trasladará a Madrid para trabajar en la Embajada Italiana y en ese momento con unos 14 años es cuando empiezo a tener una relación más estrecha con ella.
Pepita Jiménez, decidió que su Giménez fuera con “J” porque así se pareciá a la Pepita de la novela de Juan Valera.
Fue muy particular, seguramente por todo lo explicado hasta ahora, por su vida anterior de miseria y lucha. Por su posterior triunfo en la vida, dentro de una vida machista donde la mujer era solo un adorno, en el mejor de los casos. Ella se inundó de bailes, vestidos y vida de alta sociedad, que sin duda la distanciaba mucho de su vida inicial.
Todo ese “rebujito” hicieron de ella una mujer diferente, especial, con ciertos complejos y muchos “tics” sociales, digamos con una cierta dosis de "tonteria social" fuera de tono.
Cuando yo era joven, me tenía, deslumbrado, asombrado e hipnotizado, ella era mi confesora y mantenía largas conversaciones con ella, sobre cualquier tema. He de reconocer que gracias a esas conversaciones, sé lo que sé, de mi familia materna porque nadie me contó nada jamás, todo eran sombras y miedos.
Con los años fui descubriendo demasiadas “cosas que no cuadraban” en su vida, sombras no de mala intención ni mucho menos, sino de manipulación, de exceso de protección si queréis. Una protección mal entendida con los suyos.
Su forma de ver la vida era tremendamente Victoriana, cosa que hoy no pega ni con cola, pero además, su trato con la Diplomacia, la había recubierto con una piel de fingimiento absurdo, de estupidez social fuera de tono, de vacío que era totalmente grotesco. Era capaz de estar horas hablándote de “visita” sin decir absolutamente nada, eso sí, con una sonrisa exquisita en la cara.
Sus parámetros en la forma de contemplar la vida eran únicos, confieso que a nadie he visto nada parecido. Por muy preparado que estuvieras te podía sorprender en cualquier momento con su forma de pensar y claramente razonado a su manera, sus argumentos eran barrocos pero extraordinariamente lógicos, eso sí trasnochados.
Haberla tratado ha sido una gran suerte para mí, me ha ayudado mucho para ser lo que soy, aprendí millones de cosas, ver diferentes situaciones a su lado, de como hay que afrontar muchas cosas, incluso alguna como hay que hacerla pero al revés. Su forma de dar las vueltas a las cosas eran increíbles, ni el mejor guionista sería capaz de igualarla y os aseguro que de eso se aprende un montón.
Consiguió terminar no hablando con ninguno de sus hermanos, excepto con mi madre.
Su carácter dominante lo aplicó hasta cuando sus hermanos eran adultos y a ellos nunca les pareció una buena idea. Quería controlar todo lo que ocurría, ella era la que movía siempre el mundo. Inacín la definió en su día perfectamente..... tu tía es INSOLENTE, despreciaba a todo aquel que no"tuviera chaqueta y corbata".
Además con los años tenía otro problema, NO QUERIA ENVEJECER, NO LO ACEPTABA y ese fue su gran martirio, un martirio que duró más de 30 años y que a la pobre la mató en vida.
Contaré una anécdota para que me entendáis mejor, estábamos viendo las Olimpiadas de Sidney y era el momento de una carrera de 400 m femeninos. Exclama de improviso……hay ya no puedo correr como ellas…. lo dijo como si alguna vez hubiera corrido, no como ellas sino trece minutos más lenta. Alguien pensará que se le había ido la cabeza, pues os aseguro que no, que ha muerto casi al 70% de su cabeza y en ese momento, hace años estaba perfecta. Simplemente nunca admitió que los años iban pasando y en vez de disfrutar un descanso tranquilo con el dinero ganado decidió amargarse y cuando veía que los años la limitaban se fue deprimiendo, ese era su problema y ese fue su mal.
De todas formas yo siempre guardaré un buen recuerdo de ella, aprendí muchas cosas y los millones de anécdotas y situaciones vividas lo merecen.
Florentino es el tercer hermano Giménez-Azara, quizás el más flojo físicamente, el de carácter más débil, el más enfermizo, le pilló su niñez en plena antesala de la guerra y debieron ser tiempos donde el hambre, la miseria y las dificultades si eras un niño tenía que ser algo muy durito.
Seguramente todo ello era el caldo de cultivo para que muriera relativamente joven.
Yo nunca tuve muy buenas relaciones con él, porque en la época que frecuentaba mi casa, estaba siempre manipulado por mi padre que le trataba como un esclavo y yo en guerra permanente con mi padre pues me parecía fatal y no soportaba la situación, se lo reprochaba constantemente pero el pobre era incapaz de matar ni a una mosca.
Era cocinero de profesión,un buen cocinero, se mataba a trabajar, lo hacia de sol a sol y en algo que Pepita siempre tuvo razón, Florentino se ganó cada centímetro de su casa a base de sudárselo, solía decir. Era como una hormiguita, trabajaba y ahorraba. No no, no era huraño, ni mucho menos. Lo debió pasar tan mal de pequeño que debía tener pánico a quedarse otra vez en la miseria pero………ironías de la vida, después de toda la vida ahorrando, se murió relativamente joven sin disfrutar para nada su esfuerzo.
El siguiente hermano es Isidro, realmente tiene muchísima culpa de lo que yo soy. Vivía con nosotros y había sido Gimnasta de élite, es decir era junto al famoso Joaquín Blume, uno de los buenos de la Gimnasia Deportiva de aquellos tiempos.
Ser Gimnasta es un dolor, estricto en comidas, disciplinado, en fin un dolor ya os digo. Isidro, se ocupó de intentar hacer algo de provecho conmigo y me empezó a entrenar, me llevaba al gimnasio, me enseñó a hacer el pino, me hizo un buen plan físico, puso además en la terraza un trapecio, los fines de semana me llevaba a la Casa de Campo, con su equipo de gimnastas para entrenar y así incluso llegue a prepararme para hacer el “mortal” hacia adelante pero…….un día casi hago el mortal de verdad y me pegue una…….y explique a Isidro que mejor a otra cosa, el hombre entonces optó por enseñarme a nadar y ahí estuve unos cuantos años, incluso participando en competiciones federadas. Posteriormente con mi ingreso en el Instituto Ramiro de Maeztu, fue mi acercamiento al baloncesto definitivo.
Isidro era profesor en el Colegio Alemán, en ANJA una especie de INEF antes del mismo y también tenía un grupo de gimnastas en el Gimnasio Moscardó, por supuesto al vivir en casa era inevitable tener sus consejos y recomendaciones a diario, por eso en él, encontré al padre que no encontré en el padre biológico.
Isidro me marco como persona cercana al deporte, me enseño un montón de valores importantes y guardo un recuerdo increible de él. Por eso, cada vez que me encuentro con alumnos suyos me siento muy satisfecho de ser su sobrino y engordo un poquito mas.
El último hermano era Agustín y como ya dije era muy pequeño cuando murió su madre, por lo que a Elena le correspondió el papel de hacerlo. Poco puedo decir de él, pues no lo conocí. Los Giménez-Azara que como decía Pepita eran ejemplares y estaban muy unidos ¿? no se habló jamás con mi madre, que yo recuerde, pero no porque viviera en Australia pues vivía en Aluche (Madrid), pero no solo con mi madre, que encima le cuido desde pequeño, tampoco se hablaba con Pepita, ni con Isidro, ni con Florentino, supongo que se olvidó que tenía hermanos, de echo murió con la enfermedad de Alzheimer, probablemente por eso.
Pepita tenía una teoría muy graciosa con un planteamiento algo parecido.
El problema real de todo era que no se podía argumentar, como entre todos los hermanos de esa “familia ejemplar” no se trataban ninguno entre sí, a Pepita era algo que le atormentaba constantemente y siempre se “defendía” inventándose historias imposibles.
Pero bueno, ya nadie podrá explicarnos la realidad de que paso de verdad.
Este ha sido mi pequeño y humilde recuerdo a los GIMENEZ-AZARA, hasta siempre familia
Muchas cosas he escrito en este Blogg sobre ella directa o indirectamente, quizás la más concluyente es que LAMENTABLEMENTE llevaba muerta pero viva, más de 30 años.
He aprendido de esta mujer bastantes cosas, incluso algunas negativas o que se deben afrontar de forma diferente, pero quiero destacar sobretodo una que precisamente ella no practicaba nunca, QUIERO REIRME, NO QUIERO DEJAR DE HACERLO JAMAS. Mi madre, al revés que Pepita lo hizo hasta el último suspiro de su vida…..y yo por cierto, llevo desgraciadamente, varios meses sin reírme lo mas mínimo, pero esa es otra historia.
Si me perdonáis quiero hacer este juntaletras público de hoy un poco personal, que sirva como un pequeño y humilde homenaje a los AZARA.
Existe en Huesca en la comarca del Somontano (buenísimos vinos, por cierto) un pueblo que se llama precisamente, Azara.
Como ya sabéis algunos, mi tweet es precisamente @arg_AZARA, en recuerdo a ese apellido.
Con el fallecimiento de mi tía Pepita desaparece el apellido Azara de nuestro árbol genealógico.
Mi madre y sus hermanos tenían como apellidos Giménez Azara. Giménez con “G” precisamente como la procedencia de los Azara, Aragonesa (no vale decir ahora, que se entiende mi cabezonería, sería un chiste fácil).
Azara, tiene cierta relación con la aristocracia y según me contaba Pepita, mi abuelo materno, se traía cierta coña con su mujer, a costa de un linaje venido a menos, llamándola “marquesita”.
La vida de los Giménez-Azara no fue nada fácil (reíros de la actual crisis). La Sra. Azara (mi abuela materna) murió relativamente joven, víctima de una de las muchas enfermedades típicas de la época. Dejando al Sr. Giménez (mi abuelo) viudo y con cinco, si si, cinco hijos que sacar adelante. El pequeño, Agustín con apenas dos años.
Mi abuelo músico de profesión, trabajaba en el viejo Teatro Apolo de Madrid y supongo que de ahí heredé la afición junto a mi madre y mi tía por la Zarzuela, música que por lo visto, era la que más sonaba el aquel histórico teatro. Él se volvió a casar de segundas nupcias, con una de las coristas de la compañía, que a su vez también tenía un hijo, aunque este ya mayor.
Mi madre, que era la mayor de todos los hermanos, se encontró de golpe con la responsabilidad de tener que cuidar de toda la prole y según palabras de Pepita, siempre se sintió como la sirvienta ante su madrastra.
Elena, que así se llamaba mi madre, merecería cientos de páginas, porque la verdad fue un ejemplo de muchas cosas, pero si me extendiera todo el mundo diría que se va a decir de una madre y más si es su hijo quien lo firma. Así que seré conciso.
La pobre fue víctima de todas las circunstancias adversas posibles, primero la muerte de su madre, después la responsabilidad de cuidar a sus hermanos, luego la pérdida de su padre, a continuación la Guerra Civil en un Madrid sitiado, donde el hambre era el denominador común, después una posguerra que no fue precisamente nada glorioso. Si además añadimos un matrimonio de “penalti” nada “entusiasta” con un marido muy egoísta, que nunca la valoró y para colmo de todo, una ceguera que le llegó en sus últimos 10 años, hacen que los 83 años que vivió fueran claramente dignos de reverencia y admiración.
Pero a pesar de todo tuvo una característica espectacular, que me hace admirarla, NUNCA PERDIO LA SONRISA, JAMAS PERDIO EL SENTIDO DE HUMOR, mantenía un humor muy castizo muy de Arniches, era increíble verla reír y hacer bromas sobre cualquier cosa, a pesar de todas las desgracias acumuladas a lo largo de su vida.
La segunda hermana era Pepita, ella fue también muy especial, una “mujer coraje” sin duda, que junto a mi madre le toco vivir tiempos muy duros. Pionera en tiempos donde la mujer estaba relegada a un papel secundario y por supuesto, en casa y con la pata quebrada, ella fue de las primeras mujeres que fumaba, de las primeras mujeres que conducía cuando no había ni coches en Madrid.
Todo ello seguramente porque si a Elena le toco el papel de cuidar a los hermanos, a Pepa le tocó el papel de buscar el dinero para subsistir y todo esto en plena guerra y posguerra, obligándola a moverse por todos los sitios en busca de trabajo y siempre teniendo que huir hacia adelante, forjando de esta manera un carácter sin duda de incansable luchadora.
Tuvo una vida profesional muy interesante que espero poder documentar algún día.
Después de trabajos básicos como mecanógrafa, aprendió taquimecanografía y a base de un montón de horas al día, sacaba el dinero justo para el sustento de toda la familia.
Consiguió llegar a puestos relevantes o de cierta responsabilidad, como ser una de las secretarias del llamado “cuñadísimo” es decir, D. Ramón Serrano Suñer cuñado de Franco y hombre que aglutinó muchísimo poder en los primeros años del franquismo. Tanto poder que Franco terminó por apartarle del Gobierno, por miedo a que al final, por ser un hombre querido, bastante preparado, muy erudito, terminara arrebatándole la Jefatura del Estado.
Si os recordáis, hay una foto muy famosa de Franco saludando a Hitler en la Estación de Hendaya en presencia de Serrano, pues bien, en el tren que se encuentra detrás, iba como secretaria Pepa. Después, supongo que por esas influencias italianas en la guerra civil, tuvo la oportunidad de trasladarse a Italia donde estuvo trabajando en Delegaciones Comerciales de aquel País. Esto le obligó lógicamente a vivir muchos años entre Milán y Roma, por supuesto también a dominar el italiano perfectamente, idioma que hablaba casi mejor que el español.
En esta etapa tiene otra experiencia increíble, al formar parte de la Delegación Comercial Italiana que en Roma (1957) por medio de su Tratado se crea la Comunidad Económica Europea (CEE). Esta circunstancia la llevará a vivir más adelante durante cierto tiempo en Bruselas.
Posteriormente se trasladará a Madrid para trabajar en la Embajada Italiana y en ese momento con unos 14 años es cuando empiezo a tener una relación más estrecha con ella.
Pepita Jiménez, decidió que su Giménez fuera con “J” porque así se pareciá a la Pepita de la novela de Juan Valera.
Fue muy particular, seguramente por todo lo explicado hasta ahora, por su vida anterior de miseria y lucha. Por su posterior triunfo en la vida, dentro de una vida machista donde la mujer era solo un adorno, en el mejor de los casos. Ella se inundó de bailes, vestidos y vida de alta sociedad, que sin duda la distanciaba mucho de su vida inicial.
Todo ese “rebujito” hicieron de ella una mujer diferente, especial, con ciertos complejos y muchos “tics” sociales, digamos con una cierta dosis de "tonteria social" fuera de tono.
Cuando yo era joven, me tenía, deslumbrado, asombrado e hipnotizado, ella era mi confesora y mantenía largas conversaciones con ella, sobre cualquier tema. He de reconocer que gracias a esas conversaciones, sé lo que sé, de mi familia materna porque nadie me contó nada jamás, todo eran sombras y miedos.
Con los años fui descubriendo demasiadas “cosas que no cuadraban” en su vida, sombras no de mala intención ni mucho menos, sino de manipulación, de exceso de protección si queréis. Una protección mal entendida con los suyos.
Su forma de ver la vida era tremendamente Victoriana, cosa que hoy no pega ni con cola, pero además, su trato con la Diplomacia, la había recubierto con una piel de fingimiento absurdo, de estupidez social fuera de tono, de vacío que era totalmente grotesco. Era capaz de estar horas hablándote de “visita” sin decir absolutamente nada, eso sí, con una sonrisa exquisita en la cara.
Sus parámetros en la forma de contemplar la vida eran únicos, confieso que a nadie he visto nada parecido. Por muy preparado que estuvieras te podía sorprender en cualquier momento con su forma de pensar y claramente razonado a su manera, sus argumentos eran barrocos pero extraordinariamente lógicos, eso sí trasnochados.
Haberla tratado ha sido una gran suerte para mí, me ha ayudado mucho para ser lo que soy, aprendí millones de cosas, ver diferentes situaciones a su lado, de como hay que afrontar muchas cosas, incluso alguna como hay que hacerla pero al revés. Su forma de dar las vueltas a las cosas eran increíbles, ni el mejor guionista sería capaz de igualarla y os aseguro que de eso se aprende un montón.
Consiguió terminar no hablando con ninguno de sus hermanos, excepto con mi madre.
Su carácter dominante lo aplicó hasta cuando sus hermanos eran adultos y a ellos nunca les pareció una buena idea. Quería controlar todo lo que ocurría, ella era la que movía siempre el mundo. Inacín la definió en su día perfectamente..... tu tía es INSOLENTE, despreciaba a todo aquel que no"tuviera chaqueta y corbata".
Además con los años tenía otro problema, NO QUERIA ENVEJECER, NO LO ACEPTABA y ese fue su gran martirio, un martirio que duró más de 30 años y que a la pobre la mató en vida.
Contaré una anécdota para que me entendáis mejor, estábamos viendo las Olimpiadas de Sidney y era el momento de una carrera de 400 m femeninos. Exclama de improviso……hay ya no puedo correr como ellas…. lo dijo como si alguna vez hubiera corrido, no como ellas sino trece minutos más lenta. Alguien pensará que se le había ido la cabeza, pues os aseguro que no, que ha muerto casi al 70% de su cabeza y en ese momento, hace años estaba perfecta. Simplemente nunca admitió que los años iban pasando y en vez de disfrutar un descanso tranquilo con el dinero ganado decidió amargarse y cuando veía que los años la limitaban se fue deprimiendo, ese era su problema y ese fue su mal.
De todas formas yo siempre guardaré un buen recuerdo de ella, aprendí muchas cosas y los millones de anécdotas y situaciones vividas lo merecen.
Florentino es el tercer hermano Giménez-Azara, quizás el más flojo físicamente, el de carácter más débil, el más enfermizo, le pilló su niñez en plena antesala de la guerra y debieron ser tiempos donde el hambre, la miseria y las dificultades si eras un niño tenía que ser algo muy durito.
Seguramente todo ello era el caldo de cultivo para que muriera relativamente joven.
Yo nunca tuve muy buenas relaciones con él, porque en la época que frecuentaba mi casa, estaba siempre manipulado por mi padre que le trataba como un esclavo y yo en guerra permanente con mi padre pues me parecía fatal y no soportaba la situación, se lo reprochaba constantemente pero el pobre era incapaz de matar ni a una mosca.
Era cocinero de profesión,un buen cocinero, se mataba a trabajar, lo hacia de sol a sol y en algo que Pepita siempre tuvo razón, Florentino se ganó cada centímetro de su casa a base de sudárselo, solía decir. Era como una hormiguita, trabajaba y ahorraba. No no, no era huraño, ni mucho menos. Lo debió pasar tan mal de pequeño que debía tener pánico a quedarse otra vez en la miseria pero………ironías de la vida, después de toda la vida ahorrando, se murió relativamente joven sin disfrutar para nada su esfuerzo.
El siguiente hermano es Isidro, realmente tiene muchísima culpa de lo que yo soy. Vivía con nosotros y había sido Gimnasta de élite, es decir era junto al famoso Joaquín Blume, uno de los buenos de la Gimnasia Deportiva de aquellos tiempos.
Ser Gimnasta es un dolor, estricto en comidas, disciplinado, en fin un dolor ya os digo. Isidro, se ocupó de intentar hacer algo de provecho conmigo y me empezó a entrenar, me llevaba al gimnasio, me enseñó a hacer el pino, me hizo un buen plan físico, puso además en la terraza un trapecio, los fines de semana me llevaba a la Casa de Campo, con su equipo de gimnastas para entrenar y así incluso llegue a prepararme para hacer el “mortal” hacia adelante pero…….un día casi hago el mortal de verdad y me pegue una…….y explique a Isidro que mejor a otra cosa, el hombre entonces optó por enseñarme a nadar y ahí estuve unos cuantos años, incluso participando en competiciones federadas. Posteriormente con mi ingreso en el Instituto Ramiro de Maeztu, fue mi acercamiento al baloncesto definitivo.
Isidro era profesor en el Colegio Alemán, en ANJA una especie de INEF antes del mismo y también tenía un grupo de gimnastas en el Gimnasio Moscardó, por supuesto al vivir en casa era inevitable tener sus consejos y recomendaciones a diario, por eso en él, encontré al padre que no encontré en el padre biológico.
Isidro me marco como persona cercana al deporte, me enseño un montón de valores importantes y guardo un recuerdo increible de él. Por eso, cada vez que me encuentro con alumnos suyos me siento muy satisfecho de ser su sobrino y engordo un poquito mas.
El último hermano era Agustín y como ya dije era muy pequeño cuando murió su madre, por lo que a Elena le correspondió el papel de hacerlo. Poco puedo decir de él, pues no lo conocí. Los Giménez-Azara que como decía Pepita eran ejemplares y estaban muy unidos ¿? no se habló jamás con mi madre, que yo recuerde, pero no porque viviera en Australia pues vivía en Aluche (Madrid), pero no solo con mi madre, que encima le cuido desde pequeño, tampoco se hablaba con Pepita, ni con Isidro, ni con Florentino, supongo que se olvidó que tenía hermanos, de echo murió con la enfermedad de Alzheimer, probablemente por eso.
Pepita tenía una teoría muy graciosa con un planteamiento algo parecido.
El problema real de todo era que no se podía argumentar, como entre todos los hermanos de esa “familia ejemplar” no se trataban ninguno entre sí, a Pepita era algo que le atormentaba constantemente y siempre se “defendía” inventándose historias imposibles.
Pero bueno, ya nadie podrá explicarnos la realidad de que paso de verdad.
Este ha sido mi pequeño y humilde recuerdo a los GIMENEZ-AZARA, hasta siempre familia
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